MAITE NARRO

En un colegio hay trabajos que se ven o otros que están en la sombra. Una sombra llena de luz, de cariño y dedicación a los jóvenes. Una persona que en la actividad diaria no ves, pero que no hace falta, porque sientes su cariño y amor de otra forma.
Sin importar la hora del día, tarde o noche, con empeño y buenas palabras allí donde estabas. Son tantas cosas vividas, historias escuchadas y momentos compartidos que se agolpan tras tantos años y que, por fin, has llegado a una merecida jubilación.
Tardaremos en habituarnos a no tenerte por los pasillos y clases, pero estas paredes tienen tu sello y en ti también está el sello del Espíritu Artagan.
Te echaremos de menos Maite.