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Convertir el dolor en principio y causa de grandes alegrías.

Con la nueva tecnología, convertimos formatos, programas, en distintas versiones, somos expertos en hacer las cosas más prácticas, ¡ésto es genial!… sin embargo hemos de ir aprendiendo también a convertir el dolor en alegría, tal vez te preguntes ¿Cómo es esto?, es como saber nadar, y muchas veces en contra corriente. En la vida hay situaciones en que te quedas perplejo y no sabes que hacer, especialmente frente a tragedias, malas noticias, enfermedades. La persona se queda sin palabras, aprender a transformar el dolor en alegría no es fácil, pero es posible. Una forma de convertir el dolor en alegría, es la de ser agradecidos, reconociendo que todo es para nuestro bien, tener paz y amor gratuito, saber perdonar. Pero sobretodo aceptar, el plan del Creador en sus criaturas.  ¿Conoces a una persona que no sabe lo que es el dolor? yo no conozco.  Pero si conozco a personas que saben convertir el dolor en alegría y es un trabajo de toda la vida. Un psicólogo positivista Martin Seligman., nos brinda una luz, desde la resiliencia y dice que para superar la adversidad hay tres elementos: control, cambio y compromiso.

Ser resiliente no significa que las personas no sufran o se agobien. El dolor emocional y la tristeza son comunes en personas que están bajo gran estrés, adversidades o traumas en sus vidas. Sin embargo, las personas resilientes se caracterizan por ser conscientes de sus limitaciones, por confiar en sus capacidades, por no intentar controlar las situaciones y ser flexibles ante los cambios. La resiliencia implica conductas, sentimientos y acciones que los individuos pueden aprender y desarrollar a lo largo de la vida. Las personas resilientes no nacen, se hacen. Por tanto, todo el mundo puede aprender a saber manejar de una forma adecuada las adversidades que les toca vivir.

¿Hoy es posible… vivir esta paradoja?, ¡por supuesto que sí! Madre Pilar con la experiencia humana y espiritual que tuvo, experimentó que las adversidades y dificultades, son una oportunidad, para convertirlas en reto y por tanto en causa de alegrías, de ahí su rostro sonriente, y buen humor y profunda espiritualidad, una mujer como ella, jamás dudo en ser canal e instrumento resiliente para todos los jóvenes, Tal vez te preguntes ¿Y cómo puede ser esto? Muy sencillo, su vida estaba fortalecida, con la mirada constante en el crucificado, pues Él da fuerza para todo. Como dijo el Papa Francisco a la juventud en Chile :  “…hay momentos que quedamos sin conexión, sin batería entonces nos gana el mal humor, nos volvemos tristes sin fuerza, igualmente al quedarnos sin esa conexión… que le da vida a nuestros sueños, el corazón comienza a perder  fuerza…”  Busquemos la contraseña para conectarnos con Aquel que es camino, verdad y vida, con Él, la tristeza se convertirá en alegría y las dificultades en retos. Recuerda si pierdes la señal, búscala en tu corazón, el cargador está en Cristo, Él es  la fuente de energía, que nos da ánimo para todo. Con Jesús, el dolor se convierte en alegría porque él sabe hacer las cosas nuevas… solo un detalle… déjate ayudar…. Comenzar nunca es fácil…caminar es posible y vivir desde el agradecimiento con gran alegría…  es participar de la verdadera felicidad.

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